Más del 50% de la población de Japón está totalmente vacunada contra el COVID-19, dijo el gobierno.

Japón comenzó su campaña de vacunación a mediados de febrero, meses después de que lo hicieran muchos países ricos debido a su largo proceso de pruebas clínicas y aprobación.

Las inoculaciones a los adultos mayores, que dieron inicio en abril, tuvieron un avance lento debido al bajo suministro de vacunas importadas, pero el ritmo se agilizó a finales de mayo y desde entonces se aplican un millón de dosis diarias.

En declaraciones a un programa semanal de la televisión pública NHK, el ministro de Economía, Yasutoshi Nishimura, a cargo de las medidas contra el COVID-19, consideró previsible que alrededor de 60% de la población esté totalmente vacunada para finales de septiembre, a la par de los niveles actuales en Europa.

El gobierno estudia un plan para disminuir las restricciones en noviembre ante la previsión de que para esa fecha una amplia mayoría de la población esté totalmente vacunada.

Si esto sucede podría permitirse a las personas totalmente vacunadas y las que den negativo en los exámenes viajar así como asistir a fiestas y eventos multitudinarios.

El progreso en la vacunación ha contribuido a reducir los casos graves y las muertes entre los adultos mayores, pero la explosiva propagación de las infecciones en agosto a causa de las variantes del virus entre las generaciones más jóvenes, cuya mayoría no está vacunada, resultó en una severa sobrecarga en los sistemas de salud.

El viernes, Japón amplió hasta el 30 en Tokio y otras 18 zonas el actual estado de emergencia que debía concluir el domingo.

Las medidas que conlleva se centran en pedir a restaurantes que cierren temprano y no sirvan bebidas alcohólicas.

Japón ha tenido un desempeño superior al de otros países desarrollados para reducir las infecciones y muertes sin recurrir al confinamiento. El país acumula más de 1,65 millones de casos y 16.700 fallecimientos.

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